
El error como estrategia: por qué equivocarse también construye carrera
Hay algo que incomoda solo de pensarlo: equivocarse. No el error pequeño que pasa desapercibido, sino ese que se siente, que pesa, que deja una especie de eco interno que dice “esto lo podrías haber hecho mejor”.
En el mundo laboral, además, el error suele estar mal visto. Se asocia con falta de preparación, con descuido, incluso con incompetencia. Y claro, con ese contexto, lo natural es evitarlo a toda costa.
Pero aquí aparece una idea que vale la pena mirar con más calma: ¿y si el error no fuera solo algo que hay que evitar, sino también algo que puede impulsar una carrera?
No como discurso motivacional vacío, sino como una realidad más compleja, más humana.